NUSA DUA, Bali.- Ministros de Finanzas del G20, el foro internacional de gobernantes y presidentes de bancos centrales inició su cumbre en la isla indonesia de Bali, con una condena a la invasión rusa a Ucrania.

Discutieron qué tipo de medidas implementar para frenar el encarecimiento de los alimentos y de los fertilizantes, situación que está haciendo aumentar el hambre en el mundo.

La secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, reiteró que Moscú está usando los alimentos como “arma de guerra” en Ucrania tras la invasión del 24 de febrero, lo que está exacerbando las consecuencias de la pandemia de la covid-19 y la crisis climática en la seguridad alimentaria, según reportó la cadena alemana DW.

“Los que están siendo afectados directamente son los hogares más pobres, de los países más pobres, familias que usan una parte desproporcionada de sus ingresos para comprar comida”, señaló Yellen en un debate celebrado durante la reunión de Finanzas del G20.

La funcionaria estadounidense instó al G20 a que tome decisiones en consenso y de manera rápida, al tiempo que hizo un llamamiento a que los países no impongan restricciones a las exportaciones de alimentos ni acumulen existencias.

Una de las preocupaciones expresadas en el debate fue la falta de fertilizante en el mercado debido a la guerra de Ucrania, lo que está empeorando la crisis alimentaria.

El ministro de Finanzas de Senegal, Amadou Hott, cuyo país asumió este año la presidencia de la Unión Africana, afirmó que, aunque los alimentos y fertilizantes no son objeto de sanciones en Rusia y Bielorrusia, muchas empresas y bancos prefieren no arriesgarse a la hora de comprar de estos países.

“África tiene un déficit de 2 millones de toneladas métricas de fertilizantes este año. Son unos 11.000 millones de dólares en pérdidas de producción”, aseguró el ministro senegalés, y dijo que es posible que más gente muera por la hambruna que por el coronavirus.

La inflación y las crisis alimentaria y energética amenazan con empeorar la situación del hambre, que afecta a 811 millones de personas en el mundo, con 276 millones en de hambruna extrema comparados con 135 millones antes de la pandemia, según el Programa Mundial de Alimentos.